Ancla cambiaria   James Otis Rodner

Desde hace varios años el bolívar ha estado sobrevalorado, con las consecuencias típicas: incremento en las importaciones, reducción de la producción nacional, pérdida de la competitividad de Venezuela en los mercados. Esta sobrevaloración se pudo sostener mientras los precios del petróleo continuaban subiendo. La crisis en los precios del petróleo nos obliga a reflexionar sobre la política del ancla cambiaria, tan nefasta para Venezuela y la cual se ha venido practicando en períodos de euforia petrolera. La sobrevaloración ya no se puede sostener y, de seguir, puede llevarnos a una crisis grave.

Existen muchas soluciones, posiblemente la más sencilla e inmediata sea la adopción de un sistema de cambio dual, con una tasa controlada exclusivamente para ser usada para la importación de productos de primera necesidad (alimentos y medicinas), de modo que el impacto del ajuste en la tasa de cambio no afecte a las clases más necesitadas. Las divisas a tasa controlada se deben mantener en un mínimo, de modo de eliminar el riesgo de la especulación de tasas cruzadas. De resto, se debería adoptar una política de transparencia a través de un sistema abierto de subastas que ocurran posiblemente a nivel de la Bolsa de Valores, como se hizo en el pasado.

El sistema de permuta de bonos que permite la ley es costoso, no permite las transacciones pequeñas y los valores a los cuales se cierran las transacciones no se puede reportar. El hecho de que la tasa no se pueda reportar permite un arbitraje alto, donde los únicos que se benefician son los operadores. Además, las liquidaciones aduanales y de IVA para productos importados se hacen a tasa oficial, cuando muchas importaciones se pagan a través del mercado de permuta.

¿Cómo operará una tasa libre? Bueno, como todo, estará sujeta a fluctuaciones, altibajos y especulaciones (El Universal, 08/01/2009).-

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