El prolífico maestro de la ciencia ficción
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- Creado en Jueves, 07 Junio 2012 12:53
- Última actualización el Jueves, 04 Octubre 2012 15:03
- Escrito por Marisol Pradas
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Ray Bradbury publicó su perturbadora novela Fahrenheit 451 en 1953, que François Truffaut adaptó a la gran pantalla en 1966 con Oskar Werner y Julie Christie como protagonistas. En su obra, el autor dibuja una sociedad represiva en la que los libros están prohibidos.
La historia no sólo es una fuerte crítica a los regímenes totalitarios, sino que cuestiona la indiferencia y la postura acrítica de la sociedad de consumo que hace posible una situación de ese tipo.
Bradbury relató en algún momento que la inspiración para su libro llegó al ver a una pareja paseando: a pesar de que pasaba una hermosa noche junto a su marido y su perro, la mujer seguía con sus auriculares una novela en una pequeña radio.
El título hace referencia a la temperatura con la que el papel se inflama y arde por sí mismo. Y muchos vieron en él un ataque a la persecución de comunistas bajo Joseph McCarthy. La novela fue traducida en numerosos idiomas y popularizó el nombre de su autor.
Por eso, no le hizo ninguna gracia que Michael Moore utilizara el mismo título para su premiado documental sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 Fahrenheit 9/11. “Michael Moore es un maldito saco de basura. Eso es lo que pienso de él. Me ha robado el título y ha cambiado las cifras sin haberme pedido permiso jamás”, dijo abiertamente.
Camino Sci-fi
En 1997, en su visita a la Feria del Libro de Buenos Aires, un Bradbury de pelo blanco y anteojos relató cómo fueron sus primeras aproximaciones al género: “Cuando tenía ocho o nueve años comenzaron a aparecer las revistas de ciencia ficción en Estados Unidos. Yo quería vivir en las revistas, en sus edificios, quería ser parte de ese futuro”.
En ese entonces también se refirió a los inicios de su carrera. Contó que cuando intentó que le publicaran su primer libro, recibió como respuesta: “No queremos historias cortas, porque nadie las lee, queremos una novela”. De allí surgió la idea de unir varios de sus relatos en Crónicas marcianas.
Aunque nunca recibió el codiciado premio Pulitzer, en 2007 el jurado le otorgó una mención especial por su “productiva e influyente carrera”.
Tampoco se llevó un Oscar, pero fue nominado por el guión del clásico de Melville Moby Dick de John Huston en 1956 (Correo del Caroní, 07/06/2012, DPA).-

