“Profe no salude esto es un atraco”

La violencia escolar en Trujillo no ha dejado saldos fatales, pero sí una secuela de traumas a decenas de víctimas. Es urgente mirar al fondo el problema para buscar salidas a los conflictos de estudiantes implicados en hechos punibles o en acoso escolar en los planteles o fuera de ellos. Los jóvenes piden mayor atención.
El equipo de sucesos presenta un informe con testimonios de víctimas de este drama social que ha penetrado las aulas de clases y preocupa a la sociedad. Los padres tienen la obligación de vigilar a sus hijos, conocer cuáles son sus pasos fuera y dentro de los colegios para evitar esas llamadas de alarma que anuncian el arresto de un ser querido. 

Me asaltaron en el baño

Katiuska es una estudiante de 15 años de un liceo de Carvajal, quien narra los angustiantes segundos que vivió en el baño cuando tres compañeras irrumpieron en la sala y con puñal en mano le exigían entregar su BlackBerry. La adolescente aún no supera aquella escena, donde está acorralada con un frío cuchillo en la garganta. 

-Sentí mucho miedo, el sudor era incontrolado, un mínimo movimiento sería catastrófico. Ser víctima de un delito es traumático, te marca, son momentos difíciles de vida o muerte-, comenta la adolescente, quien dice que desde ese día no usa cosas de valor para ir al colegio, y se ausentó de clases por varios días tras el violento incidente. 

Deme todo lo que tiene

José Francisco es un docente de historia de un liceo de Valera que jamás pensó que en el propio plantel sería objeto de robo. El maestro iba llegando al estacionamiento para abordar su auto y en el trayecto se cruzó con dos estudiantes, quienes con voz desafiante le dijeron "profe no salude esto es un atraco".

Los alumnos con revólver en mano le manifestaron que colaborara y entregara sus pertenencias. Un teléfono de última generación, una laptop, dinero en efectivo y otras pertenencias. "Profe aquí no ha pasado nada, si nos delata nos vemos en la vía. Su silencio nos hace bien a todos", fueron las últimas advertencias que recibió José. 

Sentí algo frío en el cuello

María Mercedes había culminado su clase de Cátedra Bolivariana en un liceo de Trujillo, y decidió quedarse en el salón un rato para revisar algunos trabajos. La profesora dice que eran las 11:50 a.m. de un martes de junio de 2011 cuando sintió en su cuello algo frío, pensé que era uno de mis compañeros, cuando escucho la voz, no se mueva.

Tres alumnos del plantel con armas en la mano me dijeron que entregara todas mis cosas de valor, que evitara problemas. "Sentí un miedo terrible en medio de esos muchachos y sin protección. Sola en el aula". -Por mi mente pasaron muchas cosas, hasta pensé que me matarían para evitar ser descubiertos,- narró con amargo recuerdo.

No me importa matar

Quietos todos esto es un atraco, nadie nos mire, no levanten la cara, un movimiento les costará la vida. No me importa matar. Estas fueron unas de las cortas, peligrosas y angustiantes amenazas de jóvenes vestidos con uniforme escolar, quienes con armas de fuego robaron a unas 20 personas en un bus de transporte público. 

Unos muchachos de 15 y 16 años con los rostros descubiertos y con sus morrales abiertos salieron de sus asientos, ansiosos y nerviosos iniciaron su recorrido por el pasillo del bus de una ruta extraurbana. El asalto, ocurrido en octubre del 2011 fue rápido pero terrorífico, por momentos pensamos que dispararían, relata Mario, uno de los pasajeros.

Unir voluntades

La comunidad educativa, organizaciones, representantes y ciudadanos están llamados a examinar las conductas peligrosas de los jóvenes para buscar las causas de fondo e iniciar tareas para minimizar este crudo y difícil panorama. Hay que fortalecer la orientación en los colegios, crear las escuelas para padres, promover foros sobre el problema y formar a docentes en el manejo de situaciones de conflictos para evitar que la violencia sea la respuesta de muchachos aislados por problemas de familias, coinciden expertos. 

Tarea titánica, pero posible

La violencia estudiantil no es un hecho fortuito, aislado. Hay que apostar por educación de calidad y proyecto de vida. El Centro Gumilla apunta que las escuelas y las familias tienen que ayudar a los alumnos a construir su proyecto de vida desde temprana edad basado en un conjunto de normas que les facilitará la comprensión y práctica de sus derechos y deberes. Hay que inducirlos a la construcción de ciudadanía mediante la educación en valores y derechos sociales, explica.

Los docentes juegan un papel clave para lograr que los estudiantes puedan cumplir con sus expectativas de vida, y construir espacios para el respeto, la disciplina, la tolerancia y la formación de calidad. Hay que incentivarlos a creer en el futuro y evitar que sus intereses, al culminar la educación básica, sean orientados a satisfacer sus necesidades inmediatas, situación que podría inducirlos a riesgos mayores como tomar modelos de conductas desviadas que lo inciten al delito, reflexiona el centro de investigación.

Denuncia

47 denuncias de agresiones y amenazas recibió la Federación Venezolana de Maestros en el 2011. La organización teme que la cifra sea superior ante el silencio de otras víctimas por miedo a represalias.

Violencia

Un estudio del Centro Gumilla sobre Violencia Escolar dictamina que 63% de docentes de educación media han presenciado actos violentos en los planteles.

Testimonio

Según la Investigación del Centro Gumilla, 7% de los profesores consultados aseguran haber sido víctimas de estudiantes entre una y tres veces. Un 5% se ha sentido intimidado o rechazado.

Nexos peligrosos

Una estudiante, de 14 años, fue descubierta por sus compañeros de un liceo privado de Valera, por sus nexos con pandilleros, a quienes suministraba datos de las víctimas para asaltarlos a la salida del colegio.

Propagación

Por semana unos 15 celulares son extraídos de los morrales de los estudiantes en las aulas de clases de liceos públicos y privados de Valera y Trujillo, según testimonios de docentes.

Incidencia

El 75% de los adolescentes detenidos en flagrancia en delitos son estudiantes de educación media, de acuerdo a informes policiales de la región (El Diario de los Andes, 08/06/2012, Jhonathan Raul Segovia).-