La Feria del Libro Universitario de Mérida     Mariano Nava Contreras

Venezuela es un país de historias cortas. Tal vez se trate del clima cambiante, o del carácter inestable e impulsivo de los que la habitamos, lo cierto es que aquí no tenemos mucha paciencia para cuentos largos. Por eso es que, por estos trópicos, algo que tiene más de veinte años ya es muy viejo.
La Feria Internacional del Libro Universitario de Mérida llega a su 15 edición. Se trata, es este país de historias como relámpagos, de una proeza, esto de mantener abierta, y más en nuestras circunstancias, la feria del libro más antigua del país. Como todas las grandes iniciativas, se trata también de una empresa colectiva, arropada, cómo no, por una gran institución, la Universidad de Los Andes. Nacida de la tenacidad de un grupo de profesores visionarios durante los años noventa, comenzó bajo la forma de Salón del Libro Universitario. Pronto el éxito de la iniciativa llevó a buscar horizontes más acordes con el importante papel que estaba llamada a ejercer.

Vitrina de lo más importante de la creación intelectual, humanística y científica de Venezuela, la FILU brinda la oportunidad de mostrar el trabajo de las universidades venezolanas, tan poco valorado y menos apoyado por nuestros gobiernos en su papel fundamental de promover el desarrollo cultural y tecnológico del país. A la FILU vienen lectores, pero también libreros y editores de Iberoamérica, a conocer y adquirir lo que se produce en Venezuela en materia de pensamiento, ciencia y literatura. Por sus foros han desfilado importantísimos nombres, en sus coloquios y talleres han intervenido voces protagonistas de los confusos tiempos en que vivimos, compartiendo sus ideas con el público entusiasta y deseoso de escuchar, al menos aquí, palabras constructivas y amables. En sus escenarios han estado importantes músicos y artistas de nuestro país. En fin, con no poco esfuerzo, hemos podido convertir a la FILU no solo en el acontecimiento cultural más importante del occidente venezolano, sino, lo que nos enorgullece más, en un espacio de encuentro y diálogo, no solo para los académicos, sino para todos los habitantes de una ciudad que se define por su vocación de estudio. Expresión de la universidad abierta y democrática que tenemos, la FILU es, hoy, un bastión que resiste contra la ideologización de la ciencia y la cultura, así como contra el totalitarismo editorial, que es un siniestro lado de esta extraña "batalla de las ideas" a la que nos han querido someter los que se empeñan en reducir el mundo a una mala y vieja película de guerra.

Hacer la FILU, año a año, no ha sido fácil. Al encarecimiento incesante de las cosas, la anemia crónica de los presupuestos universitarios, la merma del poder adquisitivo de los lectores (más si son los mismos profesores), debe añadirse últimamente el circunstancial aislamiento de la ciudad, así como la cantidad de restricciones de los que consideran que la inversión en cultura y tecnología es un "gasto suntuario". Ganar apoyos y patrocinios tampoco ha sido fácil en un país donde no hay tradición de invertir en cultura. A ello debemos sumar la incomprensión de algunas instancias políticas, que han querido aprovecharse de la FILU como instrumento para sus apetencias de poder, fuera y dentro de la misma universidad. Sin embargo, del otro lado de la balanza ha prevalecido la fe inquebrantable del estupendo equipo universitario que la organiza y la voluntad de las distintas autoridades universitarias que la han sabido apoyar en su momento, pero sobre todo la masiva asistencia y el cariño de los ciudadanos que reconocen en la feria del libro un patrimonio cultural de los merideños.

Es verdad, hoy la FILU debe repensarse y redimensionarse. El modelo según el cual fue concebida y creció no se adecua ya a la universidad y al país que tenemos, al punto de que nuevos métodos y nuevos objetivos tendrán que garantizar su supervivencia. Para ello sobran talentos en la Universidad de Los Andes, que sabrán seguir haciendo ciencia y cultura pese a las adversidades (El Universal, 15/06/2012).-

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