La Regeneración del Pensar (II)     Javier Antonio Vivas Santana

Las palabras y sus significados, los significados y sus referentes, los referentes y las personas (absolutos) giran desde el empirismo hasta lo científico, y a partir de allí se intentan construir las verdades sociales, políticas y educativas, aplicando una semiótica, en algunos casos descontextualizada de la realidad por el efecto generalizador en que las palabras tienden a simbolizar las cosas en forma y número. En cierto modo, lo pragmático ejerce fuerte dominio semiótico en el campo de las Ciencias de la Educación, anulando cualquier intento pedagógico por lograr la autonomía del pensamiento; es decir, los significados son definidos por quienes ejercen el poder político y comunicativo.

Por otra parte, los absolutos al depender de una “comunicación”, cuya verdad se encuentra planteada desde una pantalla de televisión, un programa de radio, la opinión de un periódico (impreso o digital), sin convertirse en parte de esa misma comunicación, información u opinión, pues, su pensar termina siendo inicialmente restrictivo, ya que al no conseguir en quien validar sus interrogantes termina siendo un ser alienado en su dimensión ontológica aunque asuma desde su propia visión del saber, una textura del pensamiento motivada por los estadios de la moral y ética.

La poesía, las figuras literarias, las narraciones y hasta las manchetas e imágenes que ilustran las páginas de opinión en cualquier medio llamado de comunicación, girarán sobre la base del acontecer que mida con más fuerzas, el cómo derrotar al adversario, lo que a la postre se convierte en el naufragio de la misma sociedad, porque ésta al carecer de la mínima propiedad para descifrar otras posibilidades significativas en la cual se encuentra inmersa, habría una superposición que limita el bien y otra que pareciera expandir el mal; es decir, las complejidades sociales. Las relaciones de las cosas con las palabras no dependen de un referente o una referencia conjugada en determinado significado.

No. Están subyugadas a la (des)relación pensativa, y por ende, el significado de la palabra no se encontraría asociado con una nomenclatura gramática, sino con una dinámica de vida, la cual apartada de los sentimientos fundamentales del amor, el respeto, la reciprocidad tolerante y hasta el perdón; terminaría confundiendo los espacios diacrónicos de la historia entre las simpatías y antipatías que el mismo Foucault (ob. cit) ha revestido como sombra permanente que impide, desde nuestra subjetivación, el alcance de un nuevo pensar del y hacia el ser.

La regeneración del pensar lleva consigo muchas dimensiones dentro de su imaginario concreto y abstracto. Hay que desmontar la lógica del capital, encontrar otras razones sobre los fenómenos sociales, también apartados de la hegemonía comunicacional, tecnológica y política. No obstante, requiere que el desplazamiento sobre el conocimiento científico y cotidiano pueda crear otras nociones, conceptos y definiciones que superen las profundas brechas educativas, sociales, económicas, culturales y ambientales en que han devenido las (des)relaciones (in)humanas a través de la historia.

La regeneración del pensar no es una quimera investigativa, es el inicio de una doxa interdisciplinaria y transcomplejo proceso de reflexionar, cambiar y romper esquemas de vida que buscan  impedirnos buscar vida para la vida del ser, es decir, apartarnos de un ser por sólo vivir una vida. Por ello, regenerar el pensar es la vida.

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(http://www.elsoldemargarita.com.ve/principales/opinion/la-regeneracion-del-pensar-ii, 18/07/2012).-