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Cerremos las escuelas de Economía       Luis Fuenmayor Toro

Jueves, Enero 30, 2014
  • Opinión

Desde abril de 2013, el BCV le entregó un documento en el que le explican exactamente las causas actuales de la escasez y del incremento acelerado de los precios. El problema se reduce a discutir si la especulación genera inflación o si la inflación es la que produce la aparición de la especulación.

Si son los especuladores quienes generan la inflación, pues cerremos las escuelas de Economía de todas las universidades, nos ahorramos esos gastos, pues el problema económico es simplemente un asunto de la policía y otros cuerpos de seguridad del Estado, por lo que en lugar de economistas lo que requerimos es más policías. Con la policía, la Fiscalía y los tribunales acabaríamos con la inflación y nos olvidamos de esos cuentos de la masa monetaria, del dinero sin respaldo, de la Ley de la Oferta y la Demanda y de todas esas "imbecilidades" que se enseñan en las escuelas de Economía.

Inmediatamente, se debería informar al BCV que puede emitir la cantidad de dinero que quiera, pues ésta no causará inflación al haber desaparecido los especuladores. Además, que despidan a todos sus economistas por innecesarios y así reducen sus costos de funcionamiento. Recuerden que Maduro predijo que la inflación de noviembre sería menor de 5 por ciento, pues sus acciones contra los especuladores con los electrodomésticos tenían que producir ese efecto. ¿Y qué pasó? Pues que fue del 4,8 por ciento.

No bajó tanto, porque todavía queda gente con cierto juicio que se negó a manipular las cifras más allá, pero algo es algo. Yo espero que acaben con los especuladores de las licorerías y vendan los mejores vinos a un máximo de Bs 150 la botella de 750 ml. Que hagan lo mismo con todos los alimentos, sobre todo con la cebolla que va por más de 100 bolívares/kilo, y así no se necesitarían los "cesta tickets".

Otro ahorro. La actuación policial haría también aparecer la harina de trigo, la de maíz, la leche, el aceite, la mantequilla, la gasolina para los habitantes y los turistas de la Gran Sabana y para el Táchira, el azúcar, el papel que necesitan los periódicos venezolanos, las servilletas y todas aquellas mercancías que son acaparadas por mandato del imperio. Esto haría retornar la tranquilidad a los venezolanos, para quienes comprar lo que necesitan se ha transformado en un intenso peregrinar, además de echarle ojo a las bolsas de quienes nos pasen cerca, lo que consume bastante tiempo de nuestra vida.