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¿Qué tipo de crecimiento queremos?        Jesús E. Mazzei Alfonzo

Jueves, Enero 30, 2014
  • Opinión

Aplicar ajustes o estímulo es un  complejo dilema, porque determina que tipo de crecimiento queremos o no y la calidad del mismo.

Asimismo, la relación o la ecuación Estado y mercado, hoy está en  intensa discusión. América Latina, vivió este debate que adquirió ribetes ideológicos y análisis, sobre todo a mediados de los ochenta y en los noventa, este debate todavía persiste por el  éxito de las políticas macroprudenciales que ha aplicado por ejemplo Brasil, muy a pesar este país ha disminuido su ritmo de crecimiento, pero que sin embargo, la hacen ubicar entre las primeras 50 economías más competitivas del mundo y dentro de pocos años será la quinta economía mundial. Los científicos sociales, como intelectuales son creadores, portadores y difusores de ideas, teorías, que deben prever el efecto o impacto de cualquier política pública, como por ejemplo, el impacto en los precios por una subida de los tipos de interés o una bajada de impuestos, o cómo afecta esa medida al empleo o compra de más bonos del tesoro entre otras medidas, también préstamos a los bancos. Qué ocurre si un banco central cambia su objetivo de inflación y sube los intereses. Y qué papel juegan las expectativas de cada uno de los actores que intervienen en la economía, es decir, cómo se comporta una familia que planea comprar un coche si sabe que va a subir la hipoteca en breve o si el precio de la gasolina se alza en forma no programada, es lo que se denominan las expectativas racionales de los diferentes agentes en el juego económico y político, es la formación del consenso o disenso, en los distintos intercambios de puntos de vistas sobre análisis de situaciones en el mercado o en sistema político.

Pues bien, tomar decisiones, entender la cultura organizacional del Estado, son elementos complejos de entender y comprender interactuar dentro de ella, sino veamos los ejemplos de Europa y Estados Unidos, este último tendrá un papel relevante con el relevo en la Reserva Federal con Yanet Yellen a la cabeza de ese organismo en los próximos años. Por ello, las decisiones de carácter público de subir o bajar impuestos influyen en el consumo, la evolución de la demanda interna en un país influye en la decisión de un gobierno sobre su política tributaria, fiscal, monetaria. Esta ambigüedad se debe a que decisores actúan en función de expectativas racionales, en ambientes de alta incertidumbre. No hay consenso entre los economistas y en los hacedores de políticas de qué hacer, porque las respuestas no son fáciles y simples debido a que se decide hacia un medio  económico-social.

  

En este sentido, la interacción entre los agentes económicos (familias, empresas, etcétera) y las decisiones de política económica es el objeto central de la teoría macroeconómica y el diseño de políticas e instituciones económicas. En esta interacción, las expectativas racionales de los agentes, de los actores juegan un papel esencial, que la política económica o en la acción política, debe tener en cuenta. Por ejemplo, nuestras expectativas sobre si estamos pasando en forma suave la recesión o no afectan a nuestras decisiones de ahorro e inversión y, colectivamente, en que de hecho entremos en una recesión o no. El dilema de qué tipo de crecimiento requieren las economías hoy en día, es en base a la competitividad, pero cómo hacerlo si a base de estimular la demanda agregada o mediante un programa agresivo de inversiones en infraestructura.

   En suma, los aportes que ellos pueden ayudar a entender por ejemplo, que la economía no solo se mueve bajo la influencia de las políticas económicas, sino también por efectos inesperados, como una caída repentina del consumo o el repunte o caída del precio del petróleo, un menor crecimiento de la economías locomotoras del momento son pues retos que se nos presentan a la imaginación para resolver los acuciantes y complejos problemas  del fenómeno económico si queremos tener un crecimiento sostenible y equitativo y sobre todo los que están en posiciones de gobernar, creo que las respuestas están en tener una posición flexible para atacar el centro de gravedad de los inconvenientes de cómo crear empleo, mantener baja la inflación y reducir los déficits públicos, menuda cuestión.

jesus.mazzei@abordo.com.br