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La verdad los hará libres        Francisco José Virtuoso SJ

Jueves, Enero 30, 2014
  • Opinión

Lo primero que irrita es que no se quiera llamar a las cosas por su nombre. Estamos ante una drástica escasez de divisas, que no alcanza para satisfacer las necesidades básicas de importaciones y de otros intercambios imprescindibles con el exterior. Las razones que se aducen esconden las causas profundas. Nada se dice del despilfarro electoral del año 2012 con fines obviamente reeleccionistas, ni de la complicidad grosera del Estado al entregar nada menos que 20.000 millones de dólares a empresas de maletín. Y por supuesto, que para nada aparece el nombre y apellido de los que cargaban el maletín. No se dice que nuestra empresa petrolera, principal fuente de divisas, se asfixió y que redujo drásticamente su capacidad de producir. Es decir, que hoy no tenemos divisas, pero las explicaciones sobre qué pasó y cómo pasó quedaron en el tintero de quienes escriben los discursos oficiales.

El Gobierno decidió no dar explicaciones y optó por racionar y encarecer las pocas divisas de las que dispondrá en el 2014 según sus previsiones. El régimen negó que las medidas anunciadas la semana pasada fueran una nueva devaluación del bolívar y buscó dejar claro que la tasa preferencial de 6,3 bolívares por dólar se mantendrá para el 80% de los insumos que requiere el país. Lo que se deja al descubierto es que con estos anuncios, el Ejecutivo ha quedado liberado para que el dólar Sicad, gracias al sistema de bandas establecido, aumente de precio cada vez que el mercado obligue a ello, a la vez que muchos más bienes se vayan transfiriendo a esta nueva tasa para su adquisición en el mercado internacional. Con lo cual nos mantendremos en un esquema de permanente devaluación pero sin anuncios televisivos.

Mientras tanto, la crisis y las supuestas medidas para enfrentarla impactan la vida de todos los venezolanos. Se hace sentir en el desabastecimiento, en la inflación, en las colas, en el ingreso, en la precariedad del trabajo. Por supuesto que quienes más padecen su impacto son los más pobres, aquellos que durante un tiempo han visto crecer su capacidad de consumo pero no mejorar las condiciones objetivas para superar de manera estable y sostenida la pobreza.

Decirnos la verdad sobre nuestro rentismo-populista y hacer uso de la memoria de lo ocurrido en 1983, 1989 y durante toda la década de los años 90, nos ayudará a despertar para tomar la senda correcta.

fjvirtuoso@ucab.edu.ve