Noticias

La cláusula democrática y Unasur       Milos Alcalay

Miércoles, Marzo 26, 2014
  • Opinión

La cláusula democrática es el resultado del testimonio de hombres como Rómulo Betancourt, quien sobrevivió a los atentados, tanto del extremismo de Fidel Castro en Machurucuto como de las bombas de Leónidas Trujillo, en Los Próceres. Es el reconocimiento a los sacrificios de hombres como Víctor Raúl Haya de la Torre, quien tuvo que soportar años de asilo en Lima por la impostura militar; o la valiente actitud de Belisario Betancur ante el asalto del Palacio de Justicia por los narcoterroristas. En Venezuela, los aportes de Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez o Luis Herrera Campins en pro de la democracia se sumaron a propuestas de presidentes de la talla de Fernando Henrique Cardoso, Eduardo Frei y José María Sanguinetti, por no mencionar sino a algunos de los benefactores e inspiradores de la cláusula democrática, junto con cientos de dirigentes que lograron erradicar el pasado militar.

El 11 de septiembre del 2001 se firmó la Carta Interamericana Democrática, con lo cual se sellaron décadas de acción en pro de la democratización del hemisferio. Lamentablemente, la luna de miel duró muy poco tiempo, ya que con la irrupción del llamado socialismo del siglo XXI se trató de sustituir la noción de democracia por el concepto de una “democracia popular” que había fracasado en la Europa comunista y que, de repetirse en nuestros países, podría transformar la cláusula democrática en una “patente de corso” en beneficio de un “club de amigos” integrado por Gobiernos que violan los derechos humanos, desconocen el estado de derecho y pretenden eternizarse en el poder.

La represión que vive actualmente Venezuela muestra un régimen que incumple los artículos de la Carta Democrática al arremeter contra miles de jóvenes indignados que protestan y exigen ejercer sus derechos cívicos denunciando la crisis económica, social, política y ética. El trágico saldo de muertos, torturados, heridos o sometidos a prisión injustificadamente se equipara a situaciones que habíamos denunciado durante la nefasta etapa de los regímenes militares que enarbolaron la teoría de la Seguridad Nacional. Ello no es desconocido porque la grave situación venezolana ha sido ampliamente reseñada por la prensa internacional y ha sido recogida por resoluciones adoptadas por los Parlamentos de Chile, México y Estados Unidos, además del Parlamento español, del Parlamento Europeo y otros. A ello se suma la preocupación manifestada por el secretario general de la ONU, por el papa Francisco y hasta por reconocidos artistas del mundo.

Los cancilleres de Unasur que nos visitan tienen una gran responsabilidad, especialmente en momentos en que deberán actuar en la aplicación de la cláusula democrática. El compromiso de los miembros de Unasur no debe limitarse a expresar una solidaridad automática con el Gobierno, sino escuchar el clamor de los indignados venezolanos y asegurar una solución pacífica inspirada en los valores de la libertad y del pluralismo. De no actuar así, contribuirían a enterrar el gran logro alcanzado en América del Sur.

Ex embajador de Venezuela en la ONU /milosalcalay@yahoo.com